Círculo del Éxito
Lee el portal, calcula quién clasifica, arma la imagen de la tabla y escribe el reconocimiento con las menciones puestas una por una.
Vero entra al portal, saca las cifras, calcula quién entra, arma la imagen y te deja el mensaje escrito con las menciones puestas. A las seis de la mañana solo te queda levantar la guarda y publicar.
Todo lo que Vero hace termina en el mismo sitio: una propuesta esperándote en Telegram. Publicar no es un ajuste que se pueda desactivar, es el único camino que existe.
Saca las cifras de la API interna del portal, con los campos ya separados y los números exactos. Nada de copiar de una tabla en pantalla y confiar en el ojo.
Te llega a Telegram el mensaje completo: la tabla ya convertida en imagen y cada nombre con su mención. Puedes cambiarlo antes de que salga.
Nada sale sin que alguien lo apruebe. Ante cualquier duda —un dato que no cuadra, un archivo ilegible— Vero se niega a seguir y te avisa.
El sistema habría publicado 14 nombres en vez de 39. El calendario y la API coincidían, y las dos se equivocaban.
Hizo falta que una persona supiera algo que ningún dato enseña: que el informe de principios de mes todavía refleja el mes anterior. Esos diez segundos son la diferencia entre un error interno y un error delante de doscientas mujeres. Por eso el botón no se quita.
Cada una es una habilidad aparte: contratas las que uses y las demás no existen en tu bot.
Lee el portal, calcula quién clasifica, arma la imagen de la tabla y escribe el reconocimiento con las menciones puestas una por una.
Las listas A1 y A2 del programa, con la urgencia que corresponde al día del mes en que estés.
Los puntos del mes por consultora, con el texto de plantilla que escribiste tú.
Cinco saludos para elegir y, del elegido, cinco imágenes. Siete mensajes distintos por semana no salen de una plantilla.
Quién sigue viva en el reto y a quién le falta poco para entrar.
Qué hay cada día. Se cambia hablándole, y te enseña el antes y el después antes de guardar.
Tu equipo abre la reunión diaria sin que nadie comparta tu contraseña, y la transmisión a YouTube arranca sola.
Una nota de voz mientras manejas, y ya está. Se transcribe dentro de tu propio servidor: son conversaciones de tu unidad y no tienen por qué pasar por nadie más.
Lo que llega al grupo no lleva firma, ni marca de agua, ni «generado automáticamente», ni sale a las 3 de la madrugada. Sale de tu número, con tus palabras, a una hora en la que una persona estaría despierta. Porque la que publica eres tú.
No es un botón escondido que alguien pueda encontrar. La habilidad que no está en tu plan no aparece en el menú, no responde a la voz y el propio servidor se niega a arrancarla.
Contratada. Está en el menú, responde a la voz y tiene tus credenciales del portal.
Contratada. Te propone sola a las 7:00 y te recuerda por la noche lo que hay mañana.
Sin contratar. No hay botón, no responde a la voz y no tienes que entregar ni una credencial de Zoom.
Cada directora tiene su propio bot y su propia carpeta: tus credenciales no viven en el mismo sitio que las de nadie más. Te damos de alta nosotros, con tus claves, y te entregamos el bot funcionando.